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Vida Verde

Alimentación vegana: cuándo sí y cuándo no

Por Magalí Alderete Vega*
Magalí es estudiante de periodismo en la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES)


En ediciones anteriores, conocimos acerca del consumo responsable. Esto implica saber qué es lo que consumimos, de dónde proviene, cómo se fabrica o produce y cómo se desecha. Esta tendencia también se traslada a la alimentación y más precisamente en la alimentación veganas y vegetarianas.

Para empezar a entender estas corrientes, es necesario saber que la alimentación vegetariana y vegana se organizan en base a alimentos “cruelty free” (en español, libres de crueldad), que significa que no consumen productos provenientes de animales. La diferencia es que los vegetarianos (o el grupo denominado ovolácteovegetariano) incluyen en su dieta diaria productos de origen natural animal, como queso, leche y huevos, siempre y cuando se conozcan las condiciones en que esos alimentos fueron producidos. En cambio, los veganos no consumen ningún alimento animal ni ningún alimento proveniente o derivado de los animales (lácteos, grasa animal u otros). Esta premisa vuelve compleja la alimentación en el sistema industrializado y obliga a tener en consideración otros aspectos, importantes y frecuentemente olvidados.
De acuerdo al sitio ProVegan, que pertenece a la organización PETA, hay varios tips que deben ser tenidos en cuenta en una alimentación vegana. En primer lugar, una alimentación lo más variada posible, que de preferencia a las frutas, verduras, legumbres, nueces y productos integrales. Además, se recomienda la restricción en la ingesta de alimentos industriales, ya que no se asevera correctamente la forma en que fueron producidos.
El veganismo augura una relación estrecha con el consumo responsable, debido a que sí o sí se conocen detalladamente las características de cada producto que se va a consumir. Estos detalles incluyen razones ambientales, razones económicas y respeto hacia la vida humana y animal en conjunto. De acuerdo a lo ambiental, tal como se especificó en el número pasado, se refiere a las altas emisiones emisiones de CO2 que produce la actividad ganadera diariamente. En segundo lugar, los motivos económicos refieren a que las explotaciones ganaderas requieren de numerosos gastos desde materias primas hasta transporte que encarecen los productos y pueden llegar a ser de difícil acceso para las poblaciones de bajos recursos, lo que se traduce en carencias alimentarias y/o desnutrición. Por último, y fundamentalmente, el respeto hacia todas las formas de vida implica desarrollar una dieta alimentaria prescindiendo de todo consumo que implique maltrato hacia otra especie. Así, se busca que los seres humanos y animales puedan coexistir en un ambiente sano.
Pese a estas ventajas que presenta un estilo de vida vegano, hay varias controversias que subsisten dentro del plano nutricional. Es que muchas veces, las personas que inician un cambio radical de alimentación para introducirse en el plano vegano, lo hacen sin un seguimiento profesional y carentes de información al respecto de cómo encarar la dieta. Para sacarnos algunas dudas, consultamos a la licenciada en nutrición María Agustina Murcho (M.N. 7888 / M.P. 3196), quien opina sobre las ventajas y desventajas de llevar a cabo una dieta vegana, tanto en adultos como en niños.
Para comenzar, Murcho sostiene que es posible y saludable iniciarse en estas formas de alimentación, siempre y cuando se tenga asesoría profesional y se consuman los suplementos vitamínicos necesarios. En este sentido, se establece una diferencia entre el consumo vegetariano y vegano de acuerdo a los nutrientes que existen dentro del primer tipo de alimentación que no están presente en el segundo: “El vegetariano en sí, puede obtener todos los nutrientes necesarios porque consume proteínas animales y en esos alimentos hay vitaminas que en los alimentos vegetales no existen. Por lo tanto, en los veganos es más complicado y se debe suplementar debido a que podría haber carencia de hierro, vitamina B12, vitamina D y calcio”. Por supuesto que, pese a estas desventajas, pueden existir personas veganas con valores vitamínicos normales, debido a que cada organismo asimila los nutrientes de forma distinta.

Respecto de la alimentación vegana en niños, la nutricionista señaló que existen problemáticas y dificultades adicionales. “Cuando uno es niño debe nutrirse, ya que el organismo está en pleno desarrollo. La alimentación deficiente podría derivar en problemas neurológicos por falta de vitamina B12, osteoporosis temprana por falta de calcio y problemas grandes de anemia”. Al respecto de los suplementos, la nutricionista señala la existencia de refuerzos vitamínicos en píldoras, efervescentes y otro tipo de presentación que incluya una concentración de los nutrientes ausentes de los alimentos. Se trata de una alternativa extrema para incluir en la dienta de los niños las proteínas, vitaminas y sustancias que necesitan para su desarrollo motriz y psicosocial diario, cuando éstas estás ausentes en el consumo alimenticio.

Pese a estas grandes desventajas, hay cada vez más niños que, junto a sus familias, se inducen en la alimentación vegana por los beneficios ya detallados. Con sus pros y contras, alimentación vegana es una alternativa de alimentación responsable que debe ser guiada por un profesional de la nutrición para que se desarrolle de forma ordenada y sana, y pueda sostenerse a lo largo del tiempo. La decisión de llevarla en los niños también debe ser guiada, tanto por dichos profesionales como por sus padres, para no influir negativamente en su desarrollo. Ante la duda, siempre es mejor consultar por un especialista profesional, para que cada decisión pueda ser amigable tanto con el planeta como con el propio cuerpo.